Rita Lee: rock de carnaval


La cantante brasileña actúa hoy en el Gran Rex



SAN PABLO.- Con su inconfundible melena roja y cálidos ojos azules, Rita Lee envuelve en abrazos a los visitantes que llegan a su casa, en una zona boscosa de los suburbios de San Pablo. “¿Cómo está Charly García?”, es la primera inquietud que tiene la cantante de 63 años, considerada la “reina del rock brasileño”, que se presentará hoy en el Gran Rex y está a punto de parir dos nuevos discos.


“Siempre tuve la idea de grabar algo con Charly; me gusta mucho su música. Lo hice con Fito Páez, que es un tipo con una energía muy especial, muy linda, pero con Charly tengo la cuenta pendiente. Ojalá pueda venir a mi show; sería bueno poder darnos unos beijinhos “, agrega mientras invita a pasar al hogar que comparte con su marido, el músico carioca Roberto de Carvalho, cinco perros, cinco gatos, cuatro tortugas de agua y siete terrestres.


Una de las figuras emblemáticas de la música latinoamericana desde que en 1966 formó la banda Os Mutantes junto a Arnaldo Baptista y Sergio Dias, Lee tiene muchas ganas de volver a encontrarse con sus fans argentinos. La última vez que cantó en Buenos Aires, en noviembre de 2002, fue para presentar su exitoso álbum Bossa ?n’ Beatles . Una fiesta, para la audiencia y para ella.


“El público argentino me trata muy bien; aplauden mucho, son educados, se visten bien; me da inmenso gusto cantar allá”, dice la intérprete de temas como “Lança perfume”, “Ovelha negra”, “Baila comigo” y “Banho de espuma”.


A pesar de que su música influyó en varias generaciones de músicos brasileños y de que sus canciones resuenan en la cabeza de millones de latinoamericanos, Lee asegura que le resulta difícil verse como una cantante, como una artista. “No tengo distanciamiento de mí misma. Me parece muy interesante cuando la gente me dice que una canción mía significa tanto para su vida. Hasta me creo en esos momentos que soy una artista, me veo más como una actriz que hace el papel de cantante? ¡desde hace 45 años!”, resalta entre pitadas a un cigarrillo que intercambia entre sus manos derecha, adornada con un tatuaje en forma de estrella, e izquierda, repleta de pulseras. “Nunca vuelvo a escuchar mis canciones. Una vez que termino un álbum me despido de ellas; no tengo ni un disco mío. Es un error, porque después me olvido las letras; ahora con la edad me sucede más a menudo”, cuenta.


Y ahora que justamente está en proceso de composición, ni siquiera escucha música de otros, como para no verse tentada a copiar. Eso sí, anda todo el tiempo con un cuadernito en el que escribe pensamientos, sueños, miedos y otras locuras que pasan por su cabeza.


El año pasado comenzó a trabajar en un nuevo álbum de estudio, Bossa ?n’ Movies , con canciones de películas de todos los tiempos (ya tiene grabadas varias, como “Hi-Lili, Hi-Lo”, de Lili y “As Time Goes By”, de Casablanca) . Pero tuvo que poner el proyecto de lado cuando el otro álbum, de canciones inéditas, tomó más fuerza. “Son temas que compuse con Roberto, con quien he hecho hits e hijos. Las canciones que estamos haciendo en estos tiempos tienen un sabor distinto, relajado, de gran tranquilidad. Es que antes sentía otra presión, tenía que ir al estudio a grabar porque debíamos cumplir con un contrato. Ahora, en cambio, grabamos en el estudio de acá abajo, en casa, a cualquier hora. Me encantan esas noches en que nos quedamos hasta tarde, nos damos un baño en la pileta, jugamos con los animales, volvemos a grabar; no hay ninguna presión”, destaca.


-¿Qué le da energía para, después de tantos éxitos y a los 63 años, seguir haciendo giras y sacar dos discos a la vez?


-Como toda mujer tiene que mentir sobre su edad, yo prefiero decir que tengo 65, así la gente siempre cree que estoy mejor. Es el placer que me da el trabajar con la música. Subir al escenario, cantar, hacer sentir bien a la gente y recibir todo ese cariño me llena de energía. Es más que una terapia, que una religión, me da tanto placer como el sexo. Además, mi música es un rock de carnaval, algo muy brasileño, que me da y brinda alegría. Toda la vida que me circunda me inspira; mis animales, la naturaleza, mi nieta Izabella, de cinco años, a la que me encanta inventarle historias.


-¿Qué cambió en usted desde su inicio hasta ahora?


-La seguridad, ahora soy una caradura sobre el escenario. Ahí arriba soy otra persona, muy segura y extrovertida. Cuando comencé a cantar, me decían que para hacer rock tenía que tener cojones. Y siempre pensé por qué no se podía hacer este tipo de música con ovarios; ¿cuál es el problema? Es gracioso, pero hoy cualquiera que hable del rock en Brasil tiene que hablar de mí, y eso me gusta, no como venganza, pero sí como un giro curioso de la vida. Hoy hay muchas chicas haciendo rock, como líderes de bandas, aquí y en todo el mundo, por una expansión de las mujeres, que están avanzando en todas las áreas. ¡Hasta tenemos una presidenta ahora! Yo no voté por Dilma [Rousseff], pero ahora que la veo gobernar me doy cuenta de que no es ningún títere de Lula; ella también tiene cojones.


-¿Cuál fue el momento más difícil que le tocó atravesar?


-En mi carrera no tuve grandes obstáculos; tuve que demostrar gran voluntad, y mucho trabajo, que por suerte gustó a la gente. Pero el peor momento que pasé fue en 1976, durante la dictadura, cuando fui encarcelada embarazada por posesión de marihuana. No era mía, sino de unos invitados que tenía en casa. Y no lo digo para quedar bien; yo ya me bebí, fumé y aspiré todo lo que pude. No soy una Magdalena arrepentida; la vida son experiencias y ésas son cosas que yo quise probar. Pero desde que quedé embarazada de mi hija dejé todas las cosas que pueden ser peligrosas. En mi epitafio me gustaría que pusieran: “Nunca fui un buen ejemplo, pero soy buena gente”.


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“En mi epitafio me gustaría que pusieran: «Nunca fui un buen ejemplo, pero soy buena gente»”


PARA AGENDAR


Rita Lee : presenta su show ETC . Hoy, a las 21.30. En el teatro Gran Rex, Corrientes 857. Entradas desde $ 100.


HITS, CANCIONES EN ESPAÑOL Y SORPRESAS


SAN PABLO.- Desde el año pasado, Rita Lee viene dando vueltas por las grandes ciudades brasileñas con su show ETC. Se trata de un espectáculo en el que pasa por algunos de sus hits más memorables, como “Ovelha Negra”, “Jardins da Babilonia”, “Lança perfume”, “Caso serio”, “Ti, ti, ti”, “Saúde” y “Baila comigo”, otras canciones que hace tiempo que no canta, como “Atlántida” o “Virus do amor”, y algunas sorpresas.


“Las personas que van a mis shows esperan que cante canciones que tanto conocen, por lo que me parece que tengo que ser generosa con ellos. A mí me pasa cuando voy a un concierto de Caetano [Veloso], y espero que cante «Sampa», o cuando voy a escuchar a los Rolling Stones quiero que canten «(I can’t get no) Satisfaction». Como tengo un bagaje musical de más de 30 años, no logro quedarme con un repertorio fijo, y estoy modificándolo todo el tiempo. Es un show muy móvil, que por esos cambios se vuelve muy oxigenado, abierto. Para Buenos Aires quiero cantar una versión de «Amor y sexo» en español que es muy divertida, pero prometo que no voy a cantar tangos”, aclara la cantante, que durante el show rinde un especial homenaje al desaparecido Michael Jackson, junto a su imitador Nikki Goulart, con quien interpreta una atractiva versión de “Bad”.




Publicado no jornal La Nacion em 20/05/2011.

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